Así se vive
El Misterio Está Sobre la Mesa
Hay experiencias que solo se disfrutan mientras ocurren.
Y hay otras que siguen dando que hablar mucho después de terminar.
Así viven nuestros investigadores una cena con misterio en Cantabria: trabajo en equipo, risas, deducción y una experiencia diferente alrededor de la mesa.









Reseñas en el diario.
Cuando finaliza una sesión, el misterio no termina.
Las cajas vuelven llenas de documentos mezclados, sobres abiertos, tarjetas desordenadas, candados sin configurar y piezas fuera de su sitio. Entonces comienza una parte de la experiencia que casi nadie ve: revisar cada prueba, volver a montar el juego y sustituir o reparar todo lo necesario para que los siguientes investigadores vivan exactamente la misma experiencia.
Es un trabajo que lleva horas y que se realiza con el mismo cuidado con el que se prepara cada investigación.
Pero hay un momento especialmente esperado.
Al finalizar cada caso, antes de marcharse, cada equipo deja unas palabras en el diario de Don Álvaro Megía.
Esos mensajes no se leen al terminar la sesión. Se descubren después, cuando todo vuelve a estar en silencio y comienza la preparación de la siguiente investigación.
Mientras se ordenan documentos, se cierran candados y se guardan las pruebas, van apareciendo páginas llenas de recuerdos, risas y dedicatorias como estas.
Son ellas las que recuerdan que, más allá de los enigmas y las pistas, lo verdaderamente importante son las personas que se sientan alrededor de la mesa.
Gracias a todos los que ya habéis formado parte de la investigación. Cada mensaje ayuda a que el misterio siga vivo y a que podamos seguir poniendo Misterios Sobre la Mesa.







